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PISCINA CUBIERTA de la C./ Miguel de Cervantes, s/n. ALCOBENDAS |
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Esta moderna ciudad deportiva de Alcobendas alberga un complejo de piscinas verdaderamente especial, un auténtico parque acuático para disfrutar del agua y hacer ejercicio al mismo tiempo.
El diseño de sus modernísimas instalaciones parte de un concepto del deporte como actividad recreativa, no sólo saludable. Este concepto contempla el disfrute del deporte en familia; por ello, sus espacios y actividades están pensadas tanto para bebés de pocos meses como para niños, adultos y ancianos.
El complejo acuático presenta un diseño innovador, con una piscina como eje central que no está destinada a practicar la natación en su sentido estricto, sino al juego y la diversión. Para ello cuenta con curiosidades como los múltiples chorros de agua y una “seta-fuente” que procura deliciosos masajes en las cervicales, un “río” de rápida corriente por la que flotar “a la deriva” o las camas-jacuzzi para relajarse entre burbujas.
La temperatura del agua es de lo más agradable y hay numerosos socorristas para velar por la seguridad y el cumplimiento de las normas, que no dejan de ser las mismas de cualquier piscina municipal: la obligación de llevar gorro y calzado apto para el baño, de ducharse antes de entrar en el agua, etc.
El gran vaso central, un sinuoso lago, se prolonga fuera de los muros del complejo acuático y se convierte en una piscina en el exterior muy particular. A ella se accede nadando desde la gran piscina central -atravesando una simple cortinilla de plástico-, y es una gran sorpresa encontrarse de pronto en el exterior, a plena luz del día o de la noche, en una piscina climatizada, entre las nubes de vapor que se desprenden del gran chorro de agua caliente que la mantiene a temperatura constante. Junto a este vaso exterior, existe también un jacuzzi construido en altura que hace más intensa la experiencia del disfrute del agua cuando la climatología no acompaña.
En torno al gran vaso central se disponen, además de dos jacuzzis, otras piscinas igualmente especiales: la destinada a los bebés, la de los toboganes (dos largos “túneles” por los que deslizarse antes de caer al agua) y la de las olas (dotada de una gran boya central que, con su movimiento, provoca olas considerables que van a morir a una suerte de playa con fuentes).
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También hay un vaso para natación, y otros dedicados a la enseñanza y a fines terapéuticos, además de una amplia zona de vestuarios femeninos, masculinos y mixtos con cabinas grandes pensadas para ser utilizadas por varias personas. Es posible reservar algunas de las de mayor tamaño para grupos, lo que facilita la posibilidad de celebrar fiestas de cumpleaños y poder prescindir de las incómodas taquillas, el único detalle negativo de este parque acuático. El sistema de cierre de las taquillas, mediante un candado que es necesario traer o comprar por cinco euros en la máquina expendedora del vestíbulo, resulta caro y obsoleto.
Así, con todas estas novedosas dotaciones, visitar este complejo acuático es una verdadera experiencia para sentir el placer del agua en cualquier época del año.
Texto y fotos: María Aguirre Fernández-Lascoiti


















